Artículo: Cabernet Sauvignon una gran historia
Cabernet Sauvignon una gran historia

Cabernet Sauvignon es la variedad de la Gironde de la cual se tienen las nociones más antiguas, y de la cual se ha escrito más en la historia de los vinos de Francia. Pero hay una historia que me cautivó.
El famoso cardenal Richelieu, al que conocemos por ser el villano de la novela Los Tres Mosqueteros de Dumas, pues bien, él existió. Su verdadero nombre era Armand Jean du Plessis. Se dice que Richelieu, hombre riquísimo con muchas tierras en Maillé, en la comarca de Touraine (Loira), era además de mucha influencia y ambición. Su título de Cardenal era solo eclesiástico, no era "nobleza", y eso no le era suficiente. Con sus contactos y entramados sociales, logró subir de categoría. Es así como en agosto de 1631 llega a la cúspide de su carrera siendo nombrado DUQUE-PAR, es decir, hombre de confianza de Luis XIII, y con esto ya forma parte de la Nobleza Francesa. Tras este nombramiento, como agradecimiento a ciertos favores, le envía un cargamento de miles de vides de Cabernet Sauvignon al sacerdote de Anjou, más conocido como el Padre Bretón. Este cura, sin saber qué hacer con estas vides supuestamente de segunda categoría —a las cuales se les llamaba Petit Cabernet—, se las envía a su colega de Pauillac, en Burdeos, quien las recibe muy agradecido y las planta. Este es el primer gran registro de una llegada masiva de vides Cabernet Sauvignon o Petit Cabernet a la región de Burdeos.
Doscientos años más tarde, en 1855, Napoleón III, gran promotor del vino, elevó como requerimiento Imperial hacer la clasificación de los Château de Burdeos. Estaba tan maravillado con la variedad Cabernet Sauvignon y los ensamblajes que llevaban este cepaje, que llegó a llamarla "la variedad perfecta". Sin darse cuenta, se estaba convirtiendo en un gran influencer del Cabernet. Pronto, los aristócratas de todo el mundo se enteraron de esta variedad y de los vinos de Burdeos, y todos querían tener el vino de Napoleón. Fue así como rápidamente comenzaron a comprar estacas en Burdeos e importarlas a sus países: Argentina, Estados Unidos y, sin ir más lejos, nuestro propio Silvestre Ochagavía en Chile, quienes importaron esta variedad para plantarla y desarrollar vinos en sus tierras. Así conquistó el mundo el Cabernet Sauvignon.
De esta manera, sin saberlo, una variedad que no fue tan apreciada en sus inicios le llegó su momento —aunque tuvo que esperar dos siglos para ser reconocida. ¿Qué pensaría Richelieu de esta variedad hoy, 400 años después de haber enviado ese cargamento como un regalo sin conocer su destino? Aunque no era su favorita, quizás hoy la habría apreciado con otro ojo —y otra copa.
Buen fin de semana, con cariño
Niki






