Artículo: CABERNET FRANC UN VERDADERO DON JUAN
CABERNET FRANC UN VERDADERO DON JUAN

Conocemos pocos de los muchos hijos del Cabernet Franc, pero todos heredan su buena cepa.
En estas fechas del Día del Padre, solemos hablar con prestancia y altura de miras sobre el Cabernet Franc, considerado el “padre” del Cabernet Sauvignon. Pero, entre nosotros, el Franc ha dejado su huella genética en muchas variedades alrededor del mundo. Cada vez que leo algún artículo científico sobre vitivinicultura, surge una y otra vez una nueva variedad que muestra alguna relación genética o, al menos, se piensa que podría estar vinculada al Cabernet Franc. Es, sin duda, un verdadero Ramsés de la genealogía vitivinícola.
Pero, fuera de broma, se trata de una genética extraordinaria. Está inscrita en numerosos países productores y figura en la Lista A de los catálogos variedades más importantes del mundo. Aun así, es menos “patiperra” que su hijo, el Cabernet Sauvignon, un verdadero trotamundos, y donde llega hace algo importante.
El Franc, Requiere suelos profundos y climas con cierto grado de frescor. En cuanto a los suelos, muestra una clara preferencia por aquellos de origen arcilloso-calcáreo, razón por la cual Chile ha sido especialmente generoso con esta variedad en zonas como Casablanca, Colchagua Costa, Limarí, Cachapoal Andes, Maipo Costa.
Resulta curioso observar cómo comparte requerimientos muy similares con su hija Carmenere: donde se da bien el Cabernet Franc, suele darse bien la Carmenere. Padre e hija parecen andar siempre de la mano.
Y qué decir de su otro hijo, Merlot, que también heredó de su padre eso de que le gustan los ambientes más frescos.
Y así llegamos al final de este pequeño análisis de un padre con una personalidad muy marcada, que nos ha entregado tres hijos ampliamente conocidos. Uno inquieto y adaptable, capaz de brillar casi en cualquier rincón del mundo; una hija exigente, que necesita calor y ciertas condiciones para expresar todo su potencial; y un hijo más silencioso y discreto, que encuentra su mejor versión en ambientes frescos.
A través de esta mirada a los padres e hijos de la familia varietal, los invito a descubrir al Cabernet Franc desde una perspectiva diferente. No solo como una variedad capaz de producir grandes vinos por sí misma, sino también como una cepa ancestral que ha dejado una profunda huella en la viticultura a través de la historia.
La próxima vez que tengan una copa de Cabernet Sauvignon, Carmenere o Merlot en sus manos, deténganse un momento a buscar esos rasgos compartidos, esas similitudes que hablan de un origen común. Porque comprender la historia familiar de las variedades es también una forma de comprender mejor los vinos que disfrutamos. Y ni les digo cuantos hijas e hijos más hay, es un campeón!
A veces, para entender a los hijos, basta con conocer un poco más al padre.
Buen fin de semana, con cariño,
Niki






