¡Maridajes que debes tener siempre a mano!

Tablas de picoteos: maridajes que es bueno tener a la mano
Convengamos que salir a comer estos días no es un panorama económico. No tengo claro en qué momento pasó, pero los precios se encarecieron. Fueron las leyes laborales, los insumos… pero finalmente la curva cambió su ritmo.
Y el consumo en restaurantes también. El vino por copa se volvió un hit. Ya no podía ser el vino baratito que el dueño del restaurante negociaba por precio con su distribuidor. Ahora la cosa era en serio: la gente quería un buen vino por copa. Si iba a salir, y gastar un poco más, quería una mejor experiencia.
En la carta de platos pasó algo parecido. Muchos ajustaron sus porciones para mantener costos, elevaron el nivel de la vajilla y decidieron educar al personal de salón para mejorar la experiencia. Esto último, solo unos pocos han invertido realmente en ello.
Pero en las cartas proliferaron nuevas tendencias que causaron furor: las tablas de picoteos. Cada vez más sofisticadas, algunas parecen verdaderos jardines victorianos, llenos de rimbombancia, decoración y flores. Estas tablas muchas veces alcanzan para dos o tres personas, y el personal de salón está instruido para informar al cliente cuán grande será lo que le va a llegar. Por lo tanto, hoy una salida para dos personas normalmente incluye dos copas, agua, una tabla y dos cafés. Con esta fórmula motivamos a la gente a salir sin terminar tan destruida a nivel financiero.
Pero ¿qué pedir con estas tablas?
Tablas con alto nivel de acidez: Cuando tienen acidez alta, esto aumenta la percepción del cuerpo, dulzor y fruta, y al mismo tiempo hace que el vino se sienta menos ácido. Váyase por espumantes, variedades blancas como Sauvignon, Albariño y Espumantes. Tablas altas en acidez: Ostras, Mariscos y Quesos.
Tablas saladas: Cuando la tabla es muy salada, funciona bien con vinos jóvenes de taninos presentes, esos que raspan y tienen cuerpo. La familia de los Cabernet, Carmenere, Garnacha, Carignan, Tempranillo o ensamblajes bien estructurados son buenos compañeros. Clásicas tablas altas en sal: Jamón o Charcutería.
Tablas vegetales: Con humus, dips, palitos de zanahorias, aceitunas y frutos secos, busque vinos suaves para que nadie moleste a nadie. Variedades como Cinsault, País, Pinot Noir, Sauvignon Gris y Rosados son excelentes alternativas.
Ahora bien, hay un integrante que saltó de la calle y subió de nivel: entró a las cartas de todo restaurante hace como 20 años. De comida callejera, entró a palacio. La hamburguesa — no me declaro fan, pero es una realidad que debo aceptar — ha tenido un cambio de ropajes muy meritorio. Versiones con wagyu de distintos gramajes, queso cheddar, finas hierbas, baby rúculas, cebollas moradas, salsas de nivel internacional… y algunas no vienen con papas fritas nomás. ¡Son rústicas! En fin. Se agradece cuando la sirven cortadita, para no tener que planificar cómo atacarla. Es un plato bastante contundente, absolutamente compartible, así que puede pedirlo con "dos platitos" con confianza.
En cuanto a su maridaje, la hamburguesa combina distintos tipos de sabores: ácidos, salados, umami. Fíjese en la carne: un Malbec corpulento, un ensamblaje tradicional o un ensamblaje de variedades mediterráneas son vinos ideales para contrastar sabores.
Yo sigo siendo fiel a mi querido Chacarero, tan inmenso que tenía su propio restaurante.
Buen fin de semana, con cariño,
Niki






